«Las acciones hablan más que las palabras», una frase que se me ha grabado desde la infancia, se ha incorporado perfectamente a mi programa de Al-Anon, enfatizando la importancia de ir más allá de las simples palabras y aprovechar la oportunidad de predicar con el ejemplo. Cuando pienso en hablar en Al-Anon, me doy cuenta de que es más que solo articular palabras: hablar es encarnar los principios del programa, confiar en un Poder Superior y conectar con los demás a un nivel más profundo.
Al reflexionar sobre mi primera experiencia real hablando en público en la escuela secundaria, recuerdo que mi director me animó a escribir a mano mi discurso de graduación a doble espacio en un cuaderno y me enseñó la importancia de hablar despacio y con determinación. Esta lección volvió a mi mente cuando me presenté por primera vez como miembro del personal de la Oficina de Servicio Mundial en la Conferencia de Servicio Mundial. En medio de la emoción, me dejé llevar por el momento y leí rápidamente mi guion por el micrófono hasta que el suave susurro de un colega diciéndome «más despacio» me devolvió a la realidad. Fue un momento humillante, un recordatorio de la importancia de mantener los pies en la tierra.
Una vez, como representante de distrito, me invitaron a hablar en una reunión de aniversario de un grupo al que normalmente no asistía. La sala estaba llena y reconocí a muchos de los miembros que asistían. Mientras compartía mi historia, salió a relucir un detalle personal, un «secreto» que normalmente guardaba para mí. Cuando había compartido este secreto antes en otras circunstancias, a menudo provocaba sorpresa, confusión y malentendidos. Por esa razón, y porque era un tema externo, nunca lo había discutido antes en Al-Anon. Cuando lo hice, me sentí aliviado de que muchos miembros se acercaran a mí después de la reunión y me expresaran su agradecimiento por mi honestidad, ya que ellos también habían tenido experiencias similares y se sentían identificados.
Mientras continúo mi camino hacia la recuperación a través del servicio, estoy agradecido por mis compañeros, incluido mi padrino, y por herramientas de servicio como la Guíapara miembros interesados en hablar (G-1), el folleto de servicio de divulgación pública Atraer y cooperar (S-40) y el Manual de servicio de Al-Anon/Alateen 2022-2025 ( P-24/27), todos los cuales me proporcionan una orientación inestimable a la hora de navegar por las complejidades de llevar el mensaje y poner en práctica el Paso Doce. Al compartir nuestras historias y experiencias, no solo encontramos la curación para nosotros mismos, sino que también proporcionamos esperanza y ayuda a aquellos que pueden estar pasando por dificultades.
Por Heather S., directora adjunta de Relaciones con la Comunidad
El Foro, agosto de 2024
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