Creo que durante mucho tiempo el único poder que sentía que tenía era el de enfurecerme. Me sentía impotente en todos los demás aspectos. Es curioso que piense que tengo el control y que intimido a los demás cuando me enfado, porque, en realidad, la ira me maneja como a un títere. La ira es una emoción humana normal, pero sin una vía adecuada para canalizarla, solo trae destrucción. Y ahí es donde había llegado: a la destrucción. De esos arrebatos no salía nada bueno.
El alcoholismo de mi pareja le había costado muchas cosas en la vida. Parecía que prefería hacer cualquier cosa antes que admitir que era impotente ante el alcohol y, en esa impotencia, encontrar la fuerza que conlleva la rendición. En mis momentos de rabia, yo también necesitaba rendirme y darme cuenta de que era impotente ante el alcohol y de que mi vida se había vuelto inmanejable, tal y como dice el Primer Paso.
Por fin hice caso a esa voz interior que me decía que volviera a Al-Anon. Una tarde, en una situación en la que normalmente me habría enfadado y seguramente habría estallado una pelea terrible, simplemente no dije nada. Me metí en el coche y me alejé de allí. Ya no tenía ni idea de qué hacer. Entonces vi un cartel de Al-Anon en la ciudad y supe lo que tenía que hacer.
El simple hecho de estar aquí, en las reuniones, me ha dado mucha esperanza y me ha hecho sentir querida. Creo que el mero hecho de cruzar la puerta para asistir a una reunión es el primer paso hacia la recuperación. Al reflexionar sobre el Primer Paso esta última semana, me he sentido más en paz. Sé que, cuando las cosas vuelvan a ser inmanejables, solo tengo que recordar que, cuando me cuido a mí misma y dejo de intentar controlar a los demás, la ira se disipa y la paz ocupa su lugar.
Por Anónimo
The Forum, agosto de 2024
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Me pregunto qué me está diciendo mi enfado. Antes, pensaba que era porque me habían hecho daño. ¡Cómo se atreve a hablarme así! ¡Cómo se atreve a darme lecciones sobre esto, aquello y lo otro! El enfado me parecía la única forma de expresar mi desesperación, la intensidad de mis sentimientos. Pero, en realidad, es mi enfado. A él debe de sorprenderle mis arrebatos repentinos, sobre todo cuando probablemente cree que me está «ayudando». «La ira me maneja como a una marioneta», porque me hace reaccionar de una única manera. Me angustia, me avergüenza. No me sirve de nada. No… Leer más »
Aunque llevo asistiendo a las reuniones desde hace lo que parece mucho tiempo, acudir a ellas me ayuda a escuchar a mi Poder Superior, a través de lo que comparten los miembros, exactamente lo que necesito oír. Este recordatorio de mi impotencia es justo lo que necesitaba hoy. Gracias.