La enfermedad familiar del alcoholismo me impedía aceptar mi verdadero yo.
Según la última encuesta a los miembros de Al-Anon, aproximadamente siete de cada diez miembros se han visto afectados por la enfermedad familiar del alcoholismo que abarca dos o más generaciones. Juanita, una miembro anónima de Al-Anon, comparte que, además de los efectos generacionales, al provenir de una familia multicultural, se sentía avergonzada de quién era y no sentía que perteneciera a ese lugar. Después de recibir una cálida bienvenida por parte de los miembros de Al-Anon, fue capaz de aceptar mejor su origen multicultural. Esto le proporcionó una sensación de libertad que le permitió abrazar la belleza multifacética de quién era.
Aquí hay recursos útiles que explican cómo Al-Anon da la bienvenida a las personas de color:
Descargo de responsabilidad:
Esta entrevista fue grabada en la Convención Internacional de Al-Anon de 2018 en Baltimore, Maryland, EE. UU. Se pidió a los miembros que compartieran diversos aspectos del programa de Al-Anon y su experiencia personal.
Se protege el anonimato de los miembros para que puedan compartir abierta y honestamente su experiencia con el problema de alcoholismo de un ser querido y con el programa Al-Anon.
Las opiniones expresadas en este vídeo son exclusivamente las de la persona que las ha expresado.
Transcripción del vídeo
La enfermedad familiar del alcoholismo me impedía aceptar mi verdadero yo.
Entrevistador: Juanita, ¿puedes contarnos cómo te ha afectado la enfermedad familiar del alcoholismo?
Juanita: Nací en una familia con tres culturas: la cultura hispana, la cultura nativa americana y lo que en mi estado llamamos la cultura anglosajona. Y cada una de esas culturas trajo el alcoholismo a la familia. Tenemos una larga historia de familiares muy afectados, si no por el alcohol, por la enfermedad familiar, aunque nadie pudiera decir que lo estaban. Tengo que decir que, como estaba dentro de esas tres culturas —teníamos esas tres culturas en la familia—, nunca sentí que perteneciera a ninguna de ellas. Nunca sentí que pudiera reivindicar ninguna. Aunque mi primera lengua en casa era el español, cuando conocía a personas de la cultura nativa americana, lo primero que me preguntaban, por mi aspecto, era: «¿De qué tribu eres?». Y me sentía tan avergonzada que no podía responder, debido a la vergüenza que sentía mi familia por ser nativos americanos, porque era algo de lo que no se hablaba. ¿Entiendes? Creo que parte de esa vergüenza se debía al alcoholismo. Nunca pudimos ponerle nombre ni describirlo con palabras, pero creo que parte de ello se debía sin duda al alcohol. Así que crecí sintiéndome muy, muy avergonzada de quién era, de no tener una identidad y de no pertenecer a ningún sitio. Y realmente creo que venir a Al-Anon me ayudó mucho a cambiar eso. Al ir a Al-Anon y ver a gente diferente, llegué a un punto en el que dejé de ver los diferentes tonos de piel. Las personas empezaron a ser simplemente personas. Tengo un origen variado, como creo que mucha gente en el mundo, y creo que todavía estoy aprendiendo, después de 32 años en este programa, a aceptar todo lo que soy y a ser plenamente quien soy, a ser auténtica y a decir: «Está bien». ¿Sabes? No tengo que esconderme, no tengo que reprimir nada, soy realmente libre para ser todo lo que soy y aceptar todas las culturas que hay dentro de mí.
Entrevistador: Gracias, Juanita, por compartir eso con nosotros hoy.
Bastante intenso. Es como si ella estuviera viviendo mi vida. Vengo de una familia afectada por el alcoholismo. Tanto mi padrastro como mi madre, ambos fallecidos, eran alcohólicos. Era un camino que rezaba para no volver a recorrer nunca. Me pasaron muchas cosas cuando era niña, crecí en la pobreza y sentía que estaba en la casa equivocada. Siempre sentí que no encajaba y que la vida que llevaba no era la que habría elegido para mí si hubiera sido adulta. Sabía y sentía todo esto... Leer más »