El Mes Nacional de la Recuperación puede incluir a las familias en proceso de recuperación

En septiembre, Estados Unidos y Canadá celebran la recuperación a nivel nacional, poniendo de relieve los beneficios de la prevención y el tratamiento de los trastornos por consumo de alcohol (AUD). En consecuencia, el aspecto más reconocible y celebrado de la recuperación suele ser el de la persona que padece un AUD. Apenas se menciona, o no se menciona en absoluto, cómo se ven afectados sus familiares y amigos; sin embargo, según los profesionales especializados en adicciones que participaron en una mesa redonda de ponentes patrocinada por la Sede Central de Al-Anon Family Group, las personas más cercanas al bebedor pueden beneficiarse de su propia recuperación, pero primero deben reconocer que se han visto afectadas negativamente.

Cuando en una familia hay adicción al alcohol o un trastorno por consumo de alcohol, todos se ven afectados, incluidos los niños. Las personas que no beben suelen sufrir problemas como depresión, abuso emocional, psicológico y sexual, etc. Es posible que los niños y adolescentes no expresen con palabras lo que está ocurriendo en su hogar, pero hay indicios que los profesores, los psicólogos escolares y otras personas pueden detectar, como signos de negligencia, vestimenta inadecuada, falta de higiene o un comportamiento retraído.

Aunque los profesionales de ámbitos como la psiquiatría, la psicología y la educación pueden ser capaces de detectar los indicios de que una familia se enfrenta a un trastorno por consumo de alcohol o sustancias, es posible que los propios afectados no los perciban. Pueden hablar con facilidad de lo que no va bien en sus vidas y de lo que están intentando corregir, pero a menudo no están preparados para abordar el tema de la adicción dentro de la familia. Si se les pregunta directamente sobre este tema, pueden ponerse a la defensiva y mostrarse poco comunicativos. Para ayudarles a comprender el impacto que tiene en la familia la adicción al alcohol de un ser querido, los profesionales prestan atención a las emociones de sus clientes, formulan preguntas y acompañan al paciente hasta que esté preparado para abordar el tema de la adicción.

El objetivo es ayudar al paciente a darse cuenta de que, aunque no sea él quien padezca el trastorno por consumo de alcohol, se ha visto afectado negativamente y puede recuperarse incluso si su ser querido sigue consumiendo alcohol y/o drogas de forma abusiva.

Los Grupos Familiares de Al-Anon, que incluyen a Alateen para adolescentes, ofrecen apoyo a cualquier persona afectada por el problema de alcoholismo de otra persona. *El 93 % de los miembros afirma que su vida se ha visto muy positivamente influida por los Grupos Familiares de Al-Anon, y el 42 % de los que reciben servicios profesionales y asisten a las reuniones de Al-Anon considera que, desde que acuden a Al-Anon, han observado una mejora en su tratamiento, asesoramiento o terapia.

*Encuesta sobre los miembros de los grupos familiares de Al-Anon de 2018.

Esta mesa redonda de profesionales se grabó en la Convención Internacional de Al-Anon de 2018, celebrada en Baltimore, Maryland. Los profesionales entrevistados fueron:
Nancy Duff-Boehm, doctora en Filosofía, psicóloga clínica, Cleveland, Ohio, EE. UU.
Mintie Grienke, máster en Educación, consejera y psicoterapeuta, Winnipeg, Manitoba, Canadá
Ann McGreevy, máster en Artes, supervisora de Estudios Psicológicos en FCPS, Frederick, Maryland, EE. UU.
Hugh A. King Jr., doctor en Medicina, psiquiatra, Mandeville, Luisiana, EE. UU.

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Al-Anon colabora con terapeutas, asesores y otros profesionales, pero no respalda, se opone ni se afilia a ningún profesional, organización o entidad. Las opiniones aquí expresadas son exclusivamente las de la persona que las ha manifestado. Sus comentarios reflejan su experiencia profesional y el uso que hacen de Al-Anon como recurso para sus clientes y pacientes que se ven o se han visto afectados por la adicción al alcohol de otra persona.

Transcripción del vídeo

El Mes Nacional de la Recuperación puede incluir a las familias en proceso de recuperación

Moderador (fuera de cámara): ¿Cómo se puede saber cuándo un miembro de la familia se ve afectado por el consumo de alcohol de un familiar o amigo?

Hugh A. King Jr., doctor en Medicina, psiquiatra: La mayoría de las personas a las que he atendido últimamente —como ya he dicho, me dedico principalmente a la psiquiatría general— y nuestros procedimientos habituales consisten en intentar recabar una especie de historial sobre todo aquello que pueda suponer una fuente de estrés en la vida de una persona. Y, en general, la gente está dispuesta a hablar de ello con bastante facilidad. Hablan de problemas financieros, problemas económicos, problemas con los suegros y problemas de adicción. Así pues, no es que no estén dispuestas a hablar de este tipo de cosas en concreto; a veces resulta difícil hacerles comprender que ellas también deben hacer algo al respecto, al igual que el alcohólico. Que, al incorporarse a su propio programa de recuperación de los 12 Pasos, en ocasiones pueden empezar a modificar parte del comportamiento de la otra persona, pero sin duda pueden empezar a cuidarse a sí mismas, y eso es lo más importante en ese momento. Sea cual sea la naturaleza de la adicción, esta va a agravar su psicopatología subyacente si padecen una enfermedad mental. En cierto sentido, ya sea esquizofrenia, trastorno maníaco-depresivo, trastorno depresivo mayor o trastornos de la personalidad, cualquier estrés adicional en forma de adicción al alcohol va a empeorar ese problema concreto.

Mintie Grienke, Máster en Educación, consejera y psicoterapeuta: Los clientes que atiendo, que son cónyuges de alcohólicos, presentan una amplia gama de síntomas y se muestran bastante abiertos al respecto. Están realmente destrozados emocionalmente tras muchos años de sufrir en silencio. En cierto modo, han levantado un muro de aislamiento a su alrededor. No tienen una red social. Han querido contarle a su familia y a sus amigos lo que están viviendo, pero les da demasiada vergüenza y sienten culpa; y, por fin, pueden hablar con alguien, y se sienten seguros para hablar de lo que han estado viviendo. Y es realmente… es evidente que hay un nivel de ansiedad y depresión que… que se nota mucho. Están decepcionados, todas sus esperanzas y sueños se han desvanecido. Es en esto en lo que habían invertido gran parte de sus vidas y su energía, y han trabajado muy duro para que funcionara, y… simplemente se sienten derrotados. Sí, así que supone un verdadero desgaste emocional y, a menudo, cuando acuden, ya están preparados para recibir ayuda.

Nancy Duff-Boehm, doctora en Psicología Clínica: Sí, yo también me dedico a la psicología general, al igual que el doctor King, por lo que mi evaluación estándar incluye preguntas sobre todos los ámbitos de la vida; una de ellas, muy concreta, se centra en cuestiones relacionadas con la salud, así que les pregunto por su actividad física, por sus hábitos alimenticios, por el tabaco y por el consumo de alcohol en la familia. Y luego pregunto muy concretamente, en el caso de un adulto, cuánto beben, con qué frecuencia y cuántas copas se toman, y también sobre su pareja. Así que, al estar en el contexto de tantas otras preguntas, resulta muy inocente. De este modo, la gente no se pone a la defensiva, lo cual es bueno porque, en realidad, si empiezo directamente diciendo: «Vale, ¿qué hay del alcohol?», se ponen totalmente a la defensiva: eso desencadena su negación y no me van a decir la verdad. No porque intenten engañarme, sino porque… se niegan a sí mismos a admitir que es un problema. Así que siento que tengo que dar un paso atrás y analizar el panorama general para descubrir dónde está el problema.

Ann McGreevy, máster en Psicología y supervisora de Estudios Psicológicos en FCPS: Cuando realizamos evaluaciones psicológicas a niños o cuando llevamos a cabo terapia con ellos en el colegio, lo que hacemos es lo mismo: una entrevista clínica. Recopilamos información de fondo y recabamos datos de los padres. A menudo, es el progenitor que no consume alcohol quien rellena los cuestionarios y facilita la información. A veces comparten información y otras veces no. Pero, al trabajar con niños, empezamos a percibir que algo está sucediendo en su vida que no va bien. A veces puede ser sutil, y otras veces, bueno, quizá nunca lo sepamos con certeza, pero intuimos que hay algo en la vida de este niño que está afectando realmente a su funcionamiento. Y luego hay ocasiones en las que los niños simplemente lo expresan abiertamente. Por ejemplo, estaba hablando con una terapeuta y un niño estaba teniendo una crisis conductual importante. Ya estaba en un programa alternativo. Es decir, ya era un niño que no podía desenvolverse en su colegio de origen. Ahora tenía que ir a un colegio alternativo para niños con problemas de conducta graves, y estaba teniendo un día horrible, con muchas conductas disruptivas; pero la terapeuta lo llevó a su despacho y, mientras hablaba con él, finalmente dijo: «Este es el único sitio al que puedo venir, donde los adultos no están borrachos». Así que creo que nos hacemos una idea de hasta qué punto les afecta, pero les está afectando.