Antes de llegar a Al-Anon, una terapeuta me dijo que mi alma estaba seca. No tenía ni idea de a qué se refería. Estaba enfadada y frustrada, y culpaba a los demás de mis problemas. Mi padre bebía demasiado, pero yo no sabía que era alcohólico. Al haber crecido en una familia en la que beber era algo normal, no tenía ni idea de lo que era la enfermedad familiar. Descubrí que soy hija adulta de un alcohólico y me animaron a acudir a Al-Anon. Eso lo cambió todo.
Aprendí que yo no había provocado el alcoholismo, que no podía controlarlo y que no puedo curarlo. Empecé a rezar a algo más grande que yo, aunque no supiera qué era. En Al-Anon, escuché la sugerencia de «actuar como si» para empezar a desarrollar confianza en algo. Encontré un padrino y, poco a poco, empecé a trabajar los Pasos.
Ahora tengo fe en que todo va bien y en que estaré bien pase lo que pase. Creo en un Poder Superior lleno de amor, y el miedo que sentía antes ha desaparecido, porque ya no intento hacerlo todo yo sola. Ya no estoy sola, y recurro a mi Poder Superior cada vez que necesito apoyo.
Por Amy S.
The Forum, junio de 2025
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