Durante las fiestas, puedes tener un plan alternativo por si tu ser querido decide beber

La vida nunca es fácil cuando tienes un ser querido alcohólico, pero las fiestas pueden traer consigo más estrés, ansiedad y tristeza. Los Grupos Familiares de Al-Anon ofrecen a las familias de personas con problemas de alcoholismo un lugar al que acudir en busca de apoyo, incluso durante las fiestas. Muchas reuniones mantienen sus horarios habituales incluso en Acción de Gracias y Navidad.

Para obtener información sobre las reuniones de Al-Anon:

Esta entrevista se grabó en la Convención Internacional de Al-Anon de 2018, celebrada en Baltimore, Maryland (EE. UU.). Se pidió a los miembros que hablaran sobre diversos aspectos del programa de Al-Anon y sobre su experiencia personal.

Se protege el anonimato de los miembros para que puedan hablar con franqueza y sinceridad sobre su experiencia con el problema de alcoholismo de un ser querido y con el programa Al-Anon.

Las opiniones expresadas en este vídeo son exclusivamente las de la persona que las ha expresado.

Transcripción del vídeo

Durante las fiestas, puedes tener un plan alternativo por si tu ser querido decide beber

ENTREVISTADOR: Trisha, ¿podrías explicarnos un poco cómo son las fiestas en un hogar en el que hay un alcohólico?

TRISHA: Sí que puedo. Crecí en un hogar con problemas de alcoholismo. En aquella época, no habría dicho que eso era lo que estaba pasando; pero esperábamos a que mi padre llegara a casa para cenar. Y a veces eso podía retrasarse. Y como soy una de ocho hermanos, para todos los niños era una espera interminable. Y luego, las fiestas eran un momento en el que no sabíamos muy bien qué iba a pasar. Porque podían ser unas fiestas muy felices y todo el mundo estaba contento, o si algo salía mal —y fácilmente podía ser que mi madre se enfadara por algo que hubiera hecho mi padre—, entonces había tensión y todo el mundo esperaba la explosión.

Eso no cambió cuando crecí y me casé. Las fiestas eran muy estresantes para mí porque, al estar casada con un alcohólico activo, teníamos muchos problemas económicos y siempre existía esa tensión de no saber qué iba a pasar a continuación.

Lo que descubrí al acudir a Al-Anon es que la situación del alcohólico no siempre mejora. Hay familiares con los que sigo en contacto hoy en día y lo único que hacen es beber; no han optado por la sobriedad. Tengo la suerte de que mi marido esté sobrio hoy en día, lo que hace que la vida en casa sea mucho mejor. Pero lo que tengo hoy en día, gracias a las herramientas que me ha enseñado Al-Anon, es que puedo tener otro plan. Que mi felicidad, en ese caso, no tiene por qué depender de que la otra persona se comporte bien.