He descubierto que las salas de Al-Anon son un lugar seguro para mí. Lo digo porque todos los que asisten comparten el denominador común de estar afectados por la enfermedad del alcoholismo. En última instancia, me he dado cuenta de que no siento el juicio de los demás en las reuniones, lo que las ha convertido en un lugar seguro para compartir desde el corazón. No, esto no sucede de la noche a la mañana, pero, con el tiempo, las barreras se derrumban. Para mí, compartir ha sido muy importante en mi proceso de curación. Me gusta cómo soy en las salas de Al-Anon.

Por John K.

El Foro, diciembre de 2024

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