Antes de Alateen, nunca podía perdonar a las personas que me hacían daño. Era capaz de guardar rencor con la misma facilidad con la que se sujeta una pluma. El resentimiento era un mal hábito del que parecía incapaz de deshacerme. Si me hacías daño, yo te lo devolvía… diez veces peor. Nadie sabía que, por dentro, estaba sufriendo. Fingía que todo iba bien. Si decías la más mínima cosa fuera de lugar o incluso me mirabas mal, iba a por ti.
Pero cuando empecé a seguir mi programa en Alateen, aprendí que está bien perdonar a alguien aunque me haya hecho daño. He aprendido a perdonar a mi padre por su problema con la bebida. Antes siempre me castigaba a mí misma por las tonterías que me hacía, pero me he perdonado por el dolor que me causé y por el daño que me hice a mí misma. Me siento mucho mejor sabiendo que está bien perdonar. He aprendido que, si la gente me hace daño, me hace daño. Solo afectan a mi estado de ánimo si yo se lo permito. Antes, sus opiniones me convencían de que así era yo. Pero hoy sé que es solo su opinión, y eso no significa que sea verdad.
Por Paige M.
The Forum, junio de 2018
Lo entiendo: mi madre ya es mayor, pero el alcohol la llevó a llamarme «zorra», a darme patadas y a decirme que no quería volver a verme nunca más. Yo tenía un límite que ella traspasó al beber mientras cuidaba de mi hijo. Incluso a mis casi 50 años, esto me ha hecho sentir que no soy digna de ser amada y que no valgo nada.
Al leer esto, se me han saltado las lágrimas. Así es exactamente como era y sigo siendo. Guardo rencor, me castigo a mí misma por ello, y no he podido perdonar... Quiero perdonar a mi madre por beber, pero me ha hecho tanto daño que no sé cómo perdonarla. La he perdonado muchas veces antes, pero siempre me ha salido el tiro por la culata y ya no puedo confiar en ella. ¡Quiero hacerlo, pero no puedo!
Tienes toda la razón, conozco a adultos que no han aprendido a aplicar esta lección en sus vidas. Eso sí, tampoco están en proceso de recuperación, y no aceptan mi invitación a una reunión. Me identifico con ellos, pero no me dejo arrastrar por su dolor ni por sus manipulaciones.