Antes de Alateen, nunca podía perdonar a las personas que me hacían daño. Era capaz de guardar rencor con la misma facilidad con la que se sujeta una pluma. El resentimiento era un mal hábito del que parecía incapaz de deshacerme. Si me hacías daño, yo te lo devolvía… diez veces peor. Nadie sabía que, por dentro, estaba sufriendo. Fingía que todo iba bien. Si decías la más mínima cosa fuera de lugar o incluso me mirabas mal, iba a por ti.

Pero cuando empecé a seguir mi programa en Alateen, aprendí que está bien perdonar a alguien aunque me haya hecho daño. He aprendido a perdonar a mi padre por su problema con la bebida. Antes siempre me castigaba a mí misma por las tonterías que me hacía, pero me he perdonado por el dolor que me causé y por el daño que me hice a mí misma. Me siento mucho mejor sabiendo que está bien perdonar. He aprendido que, si la gente me hace daño, me hace daño. Solo afectan a mi estado de ánimo si yo se lo permito. Antes, sus opiniones me convencían de que así era yo. Pero hoy sé que es solo su opinión, y eso no significa que sea verdad.

Por Paige M.

The Forum, junio de 2018