Llevo poco más de 20 años en Al-Anon y sigo acudiendo por la transparencia y la honestidad que hay en estas salas. En ningún otro lugar de mi vida encuentro personas dispuestas a compartir lo que realmente les pasa como en Al-Anon. Este programa me ayuda a derribar los muros que se levantan tan fácilmente cuando intento hacerlo solo. A las personas que están en estas salas no les importa dónde vivo, por dónde camino o a qué escuela fui. Me aceptan tal como soy y me animan a seguir el camino de la recuperación sin obligarme a hacer nada.

Incluso después de todos estos años, todavía me queda mucho por aprender. Hago todo lo posible por poner en práctica estos principios en todos los aspectos de mi vida. Al-Anon me ayuda con mucho más que simplemente lidiar con el problema de alcoholismo de otra persona. Todas mis relaciones se benefician de este programa, y espero continuar con este gratificante estilo de vida mientras viva.

Por Scott B., Georgia