Cuando empecé en el programa, vi un cartel colgado en la pared de la consulta de un terapeuta que decía: «Cuando el dolor es mayor que el miedo, entonces estás preparada» —preparada para cambiar—. Pero como mi miedo era tan grande, me costó mucho dolor y mucho tiempo afrontar por fin la realidad de que vivir con dolor no era sostenible y que, por muy miedo que me diera, necesitaba ayuda. No podía afrontar esto que llamamos «vida» por mí misma. Se necesita apoyo para criar a un hijo. No puedo curarme sola, y necesito muchísima ayuda.

Encontré mi apoyo en las reuniones de Al-Anon. Descubrí que la ayuda que necesito no viene en forma de cosas, aunque a veces sí pueda ser así. Sobre todo, la ayuda que necesito viene en forma de amabilidad y compasión. Al estar rodeada de amabilidad y compasión, por fin aprendí a contar la verdad sobre mi vida a los demás. Al aprender a decir la verdad y a conectar con lo que siento, empecé a aprender a aceptar mi verdad y a dejar de huir. Aprendí a escucharme a mí misma y a confiar en mí misma. Aprendí a ser amable y compasiva conmigo misma.

La amabilidad y la compasión que me brinda el apoyo de Al-Anon siguen ayudándome a reforzar la amabilidad y la compasión que siento hacia mí misma. A mi vez, encuentro paz, cordura y gratitud por mi vida. A partir de aquí, quiero devolver a los demás parte de la amabilidad y la compasión que me han brindado de forma tan generosa e incondicional.

Por Nan E.

The Forum, junio de 2025

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