Encontré la fuerza...
Para hacer frente al comportamiento inaceptable del alcohólico.

El comportamiento inaceptable es, precisamente eso: inaceptable. Aunque es fácil de reconocer, a menudo las personas no saben cómo responder ante él. Teresa, una miembro anónima de Al-Anon, comparte cómo manejó el abuso verbal de su esposo.

Mira su entrevista para obtener más información.

El comportamiento inaceptable puede manifestarse de muchas formas y puede ser uno de los muchos efectos secundarios de vivir con la enfermedad familiar del alcoholismo. Al-Anon, y Alateen para adolescentes, brindan apoyo a cualquier persona afectada por el consumo de alcohol de otra persona. Descubra cómo el programa ha ayudado a nuestros miembros leyendo sus historias personales.

Descargo de responsabilidad:

Esta entrevista fue grabada en la Convención Internacional de Al-Anon de 2018 en Baltimore, Maryland, EE. UU. Se pidió a los miembros que compartieran diversos aspectos del programa de Al-Anon y su experiencia personal.

Se protege el anonimato de los miembros para que puedan compartir abierta y honestamente su experiencia con el problema de alcoholismo de un ser querido y con el programa de Al-Anon.

Las opiniones expresadas en este vídeo son exclusivamente las de la persona que las ha expresado.

Transcripción del vídeo

Encontré la fuerza...
Para hacer frente al comportamiento inaceptable del alcohólico.

ENTREVISTADOR: Teresa, ¿puedes compartir con nosotros cómo lidiaste con ese comportamiento inaceptable?

TERESA: Sí. Un ejemplo fue durante... mi marido, que no bebe pero no está en un programa de recuperación. A veces pasa por lo que llaman «borracho seco». Y si salíamos, aunque fuera en familia, salíamos. Él se sentía mejor... Supongo que era la forma en que se sentía mejor consigo mismo, si podía meterme puyas. No le vi hacerlo con mi hijo, pero lo hacía conmigo. Y se volvió inaceptable. Cuanto más salía y él me criticaba, menos disfrutaba estando fuera.

Y seguí yendo a mis reuniones de Al-Anon, y conseguí la fuerza para decirle que eso era inaceptable. No puedes molestarme para sentirte mejor cuando salimos en familia. Pero él seguía haciendo cosas así. Era como cuando mi hijo era pequeño. Si pulsaba los botones del televisor, yo tenía que hacer un esfuerzo para levantarme del sofá. Le decía: «Si no paras, si no... no me hagas levantarme». Así que tuve que hacer lo mismo con mi marido. Me plantaba delante de él y le decía: «No puedes hacerme eso». Llegó un momento en que incluso le dije: «No voy a salir más contigo porque no es divertido. Y yo valgo... Merezco que me traten con respeto». Y algo pasó. Quizás esa vez me escuchó, porque noté que las cosas cambiaron. Ese comportamiento inaceptable ya no continuó. Salíamos y nos divertíamos. Y no era como si siempre estuviera criticándome para decirme... que a veces intentaba hacerme sentir que era realmente estúpida. Y yo no soy estúpida, soy una mujer muy capaz. Y él era el único que me trataba así. Así que, gracias a Dios por el programa de recuperación de Al-Anon, que me enseñó a plantarle cara y decirle que no, que no merecía que me tratara así. Que merecía respeto.

ENTREVISTADOR: Te merecías más, y encontraste la fuerza en Al-Anon.

TERESA: Sí.

ENTREVISTADOR: Gracias, Teresa.