Antes de llegar a Al-Anon, una terapeuta me dijo que mi alma estaba seca. No tenía ni idea de lo que quería decir. Estaba enfadada y frustrada, y culpaba a los demás de mis problemas. Mi padre bebía demasiado, pero yo no sabía que era alcohólico. Al haber crecido en una familia donde beber era algo normal, no tenía ni idea de la enfermedad familiar. Aprendí que soy hija adulta de un alcohólico y me animaron a ir a Al-Anon. Eso lo cambió todo.

Aprendí que yo no había provocado el alcoholismo, que no podía controlarlo y que no puedo curarlo. Empecé a rezar a algo más grande que yo, aunque no sabía qué era. En Al-Anon, escuché la sugerencia de «actuar como si» para empezar a desarrollar la confianza en algo. Conseguí un padrino y poco a poco empecé a trabajar los Pasos.

Ahora tengo fe en que todo va bien y en que estaré bien pase lo que pase. Creo en un Poder Superior amoroso, y el miedo que sentía antes ha desaparecido, porque ya no intento hacerlo todo yo sola. Ya no estoy sola, y recurro a mi Poder Superior cada vez que necesito apoyo.

Por Amy S.

El Foro, junio de 2025

No dude en reimprimir este artículo en el sitio web o boletín informativo de su grupo de servicio, junto con la siguiente línea de crédito: Reimpreso con permiso de The Forum, Al‑Anon Family Group Headquarters, Inc., Virginia Beach, Virginia, EE. UU.