Durante muchos años, mi madre y otros miembros de la familia me sugirieron que acudiera a Al-Anon. Ya había perdido a mi hijo mediano a causa del alcoholismo en un accidente por conducir ebrio, y mi tercer hijo también era adicto al alcohol y a las drogas y sufre daño cerebral por una sobredosis. Su vida estaba fuera de control, y la mía también. O me mudaba yo o se mudaba él, así que, por segunda vez, tras una situación especialmente grave, le dije que se fuera. De eso hace años, y él sigue entrando y saliendo de rehabilitación, sigue bebiendo y, actualmente, no tiene hogar.

Mientras tanto, la gente seguía recomendándome Al-Anon, pero yo me resistía. Durante mucho tiempo había pensado que era egoísta querer cuidar de mí misma cuando alguien a quien quería necesitaba tanta ayuda. Finalmente, tras otra de sus frecuentes recaídas, algo hizo clic en mi interior. Temía no ser capaz de salir de la oscuridad en la que yo misma me había encerrado esta vez y decidí que ya era suficiente.

Conduje yo misma hasta mi primera reunión de Al-Anon y me quedé sentada en el aparcamiento intentando reunir el valor para entrar. ¿Debería hacerlo o no? Al final, abrí la puerta del coche. Decidí dejar que mi cuerpo entrara y esperé que mi mente le siguiera. Y así fue. Lo que encontré dentro fue gente igual que yo, cuyas vidas se habían visto afectadas por el alcoholismo de otra persona, gente que había tenido el valor de reconocer que necesitaba ayuda y había hecho algo al respecto.

Seguí luchando contra los sentimientos de culpa y egoísmo durante varios meses. Con el tiempo, sin embargo, empecé a darme cuenta de que no era egoísta por mi parte ayudarme a mí misma. Llegué a comprender que pensar que tenía que ayudar primero a mi hijo no era más que una forma encubierta de ejercer control y que dependía de su sobriedad y bienestar para mi propia tranquilidad y felicidad. Eso sí que era egoísta. Ahora sé que, al emprender el camino hacia mi propia recuperación, obtendré las herramientas que necesito para tener una relación más sana con mi hijo, así como con el resto de mi familia. Estoy aprendiendo a separarlo de su enfermedad y a hablar con él de forma respetuosa y sin juzgarlo.

Cada día me recuerdo a mí misma que solo cuando me haya tomado el tiempo necesario para centrarme en mi propia recuperación y sanación tendré algo que ofrecer a los demás. Soy nueva en este camino y me queda un largo trecho por recorrer, pero superar ese sentimiento de egoísmo es un paso enorme, y se lo debo agradecer a Al-Anon. Sigo en proceso de mejora.

Por Pat N., Pensilvania

The Forum, diciembre de 2023

 

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