«Antes de Alateen, pensaba que su problema con la bebida era culpa mía».

Mi historia comienza cuando me di cuenta de que mi padre tenía un problema. Bebía todos los días y tenía cambios de humor: o estaba borracho y enfadado, o dormido. A veces, cuando volvía del colegio, nos gritaba a mí y a mis dos hermanos pequeños. Otras veces, se quedaba dormido el resto de la noche y teníamos que prepararnos la cena nosotros mismos.

Cuando empecé a asistir a Alateen, me di cuenta de que yo no era el problema y que no podía cambiarlo. Aprendí formas de lidiar con el problema de alcoholismo de mi padre. Antes de Alateen, pensaba que su alcoholismo era culpa mía. Mis notas estaban bajando porque me estresaba pensar en qué estado de ánimo estaría mi padre cuando llegara a casa. No prestaba atención en clase. No podía hacer los deberes porque estaba ocupada peleando y gritándole a mi padre.

Hoy, desde que asisto a Alateen, soy una estudiante de «A» y «B». No tengo que preocuparme por lo que me pueda encontrar al llegar a casa, porque sé cómo lidiar con ello.

Mayo, Iowa

Al-Anon enfrenta el alcoholismo