Hay días en los que lo único que veo en mi pareja son las cosas que me sacan de quicio, aunque esté sobrio. Tengo los nervios a flor de piel. Siento que la misma tensión se repite una y otra vez. ¿Cómo puedo romper este círculo vicioso?

Es muy sencillo: «Dejo que empiece por mí», aunque me resulte un poco incómodo. Hago un esfuerzo consciente por ver y reconocer algo bueno en mi marido. Le miro a los ojos y le expreso mi agradecimiento, elogiando su carácter, haciéndole cumplidos y dándole las gracias por su amabilidad hacia mí.

Es fácil fijarse en los defectos, pero en Al-Anon aprendo a fijarme en lo positivo. Se necesita valor para dejar a un lado mi ego. Se necesita valor para decírselo en voz alta, con amabilidad. Estos retos no están pensados para doblegarme. Su objetivo es ayudarme a crecer y a convertirme en la persona que estoy destinada a ser: fuerte, cariñosa y generosa.

Este cambio en mi actitud puede contribuir a mejorar mi matrimonio —y todas mis relaciones— al fortalecer cada una de ellas, porque yo mismo me estoy volviendo más fuerte. Me estoy convirtiendo en una persona mejor.

Así que busco algo positivo y lo digo en voz alta. Practico la amabilidad como lo haría con un compañero o con un recién llegado, tal y como me gustaría que mi marido se comportara conmigo. «Dios, concédeme el valor…»

Por Chava

The Forum, abril de 2026

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