Me imaginé una venda que cubría una herida abierta: el alcoholismo de otra persona y sus efectos en mi vida. La cubrí con cuidado, ocultándola a todos los que me rodeaban porque no quería revelar su causa.

Con el paso del tiempo, y con la ayuda de Al-Anon, me di cuenta de que solo cuando estuviera dispuesta a quitarme la venda, mirar la herida y hablar abiertamente de ella con otras personas que también tendían a ocultar sus heridas, empezaría a curarme. Tuve que aceptar que estar dispuesta a decir mi verdad sin tapujos era la única forma de curarme. Al-Anon me proporcionó un lugar seguro para hacerlo. Tuve que encontrar el valor para dejar que la herida se cerrara, aunque dejara una cicatriz, confiando en que ya no necesitaba ocultarla para sentirme bien.

Gracias a los Pasos, a los lemas y, sobre todo, a mi padrino, he aprendido que en las reuniones de Al-Anon podemos sanar nuestras heridas de forma segura y sin ser juzgados. Hoy, cuando miro mi cicatriz, comprendo que ya no tiene ningún poder sobre mí.

Por Barbi T.

The Forum, junio de 2026

No dudes en reproducir este artículo en la página web o en el boletín informativo de tu grupo de servicio, junto con la siguiente mención: Reproducido con permiso de The Forum, Al‑Anon Family Group Headquarters, Inc., Virginia Beach, Virginia, EE. UU.