Gracias a mi recuperación en Al-Anon, mi relación con mis dos hijos ha mejorado mucho. Mi hijo tiene 11 años y mi hija, nueve. Antes, cuando empezaron el infantil, era demasiado sobreprotectora con ambos. Me preocupaba por ellos constantemente y apenas me centraba en mí misma.
Les daba carta blanca a mi hijo y a mi hija en lo que se refería al colegio y al deporte, pero en casa tenía poca paciencia con ellos. Ahora sé que me sentía muy frustrada porque intentaba controlarlos a ellos y a mi marido alcohólico.
Desde mi recuperación, tengo más paciencia con mis hijos. En lugar de regañarle, dejo a mi hijo tranquilo cuando está haciendo los deberes. Utilizo los lemas «Déjalo ir y déjaselo a Dios», «¿Qué importancia tiene?» y «Vive y deja vivir» en los momentos en que pierdo la serenidad y me convierto en una madre controladora.
Siento que los mejores regalos que puedo dar a mis hijos son las herramientas y los conocimientos que he adquirido en el programa de Al-Anon. Es curioso cómo antes no me daba cuenta de lo maravillosos que son realmente mis hijos; simplemente daba por hecho que eran incapaces de hacer nada por sí mismos. Ahora tengo fe en que crecerán sin problemas.

Crystal V., Alberta