Poco después del decimoctavo cumpleaños de mi hijo, anunció que se mudaba. Por su expresión, supe que debía evitar cuestionar su decisión. Eso sucedió hace 28 años y, salvo en tres o cuatro ocasiones muy breves, se ha negado a formar parte de mi vida. Durante sus cortas visitas, causaba estragos y, de repente, volvía a desaparecer. En aquella época, no tenía Al-Anon y me sumergí en la duda, el miedo y la vergüenza. ¡Era una agonía! Como madres, tendemos a apegarnos y fue en Al-Anon donde encontré el valor, la fuerza y la sabiduría para desligarme del comportamiento inaceptable de mi hijo.

Fue un milagro lo que me llevó a Al-Anon, donde, muy gradualmente, comencé a poner en práctica el programa con una madrina. Cuanto más aprendía, más quería aprender y más perseveraba. Como resultado, recibí pautas para llevar una vida equilibrada y una «caja de herramientas» repleta de todo lo que podía necesitar para mantenerme alejada de los problemas y que me ayudara a encontrar soluciones a cualquier dificultad.

Hace dos semanas, después de siete años, mi hijo se puso en contacto conmigo por correo electrónico. Su tono era bastante frío, pero sus palabras me hacían entender que quería que tuviéramos una buena relación. Optimista, pero cautelosa, simplemente le respondí que estaba de acuerdo con él. Sin embargo, su tercer correo electrónico reveló sus verdaderas intenciones y, como consecuencia directa de mi puesta en práctica de los Pasos, fui capaz de aceptar la verdad. Me alegró saber que estaba bien de salud y me ilusionaba restablecer una buena relación, pero después de recibir ese correo electrónico plagado de presunciones y condiciones, realmente no veía cómo eso sería posible.

Hoy, gracias a los principios de Al-Anon, soy capaz de amarlo tal como es, sin resentimiento. Al-Anon también me ha dado la claridad para reconocer los riesgos para mi bienestar. Hoy, con la ayuda de mi Poder Superior, estoy lista para hacer lo que debo.

¡Eh bien voilà! Confiando en mi Poder Superior y sabiendo que el futuro siempre nos depara sorpresas, unos días más tarde recibí una respuesta mucho más cordial, que incluso incluía una disculpa. ¡Es la primera vez que me pasa algo así, y es un auténtico milagro!

Por Rosemary B., Arizona

El Foro, agosto de 2016