Es un día típico en la consulta. Preparo el material para el grupo de apoyo para la prevención de la toxicomanía y abro la puerta a los clientes, que primero se sientan y luego comienzan a hablar entre ellos en voz alta. Una vez que todos se han inscrito, presento el siguiente tema: el impacto del alcoholismo de los padres y/o el consumo problemático de alcohol por parte de otros miembros de la familia. En ese momento, el ruido disminuye y se podría «oír volar una mosca».

Durante estos últimos diecisiete años, el silencio y la atención de los miembros del grupo, tanto actuales como anteriores, son las razones que me han impulsado a seguir hablando del impacto del consumo de alcohol en los miembros de la familia. Durante este proceso, algunos clientes contienen las lágrimas; otros no pueden hacerlo. Independientemente de cómo expresen sus emociones, puedo ver el dolor insoportable en sus ojos.

Después de dar a los clientes la oportunidad de expresarse, hablo con ellos sobre las soluciones a sus problemas, en particular sobre Al-Anon y sus herramientas, que resultan muy útiles (por ejemplo: el apadrinamiento, los Pasos, las Tradiciones, los Conceptos y los lemas). Comparto cómo la fraternidad puede ayudar a todas aquellas personas afectadas por el consumo de alcohol de otra persona.

Más importante aún, hablo en detalle sobre el delicado enfoque del programa Al-Anon. Hablar de esto atrae a clientes que, de otro modo, dudarían en pedir ayuda. Al final de mis sesiones grupales, algunos clientes a menudo me piden una lista de los horarios de las reuniones de Al-Anon en su localidad. Esto me alegra el corazón y confirma cada vez la importancia de hablar de Al-Anon a las personas que se enfrentan al abuso del alcohol por parte de amigos y/o familiares.

Día a día, los diversos elementos del programa proporcionan a las personas herramientas que les permiten reducir —y espero que eliminar— el dolor insoportable causado por el consumo de alcohol de otra persona. Al-Anon es uno de los recursos más valiosos a disposición de los familiares y amigos de los bebedores problemáticos.

Por la Dra. Daniella Jackson, consejera licenciada en salud mental, investigadora, New Port Richey, Florida.